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Presentan versión digital del catálogo de plantas mexicanas de Maximino Martínez

El proyecto impulsado por El Colegio Nacional está disponible de manera gratuita.

  • Redacción AN / HG
01 Sep, 2026 12:53
Presentan versión digital del catálogo de plantas mexicanas de Maximino Martínez

La creación de la versión digital del Catálogo de nombres vulgares y científicos de plantas mexicanas de Maximino Martínez permite perpetuar la obra para las siguientes generaciones y “democratizar” el conocimiento que contiene, consideró el biólogo Antonio Lazcano, miembro de El Colegio Nacional, durante la presentación de la obra.

“Digitalizar una obra es garantizar la perpetuidad; además, implica la posibilidad de democratizar el conocimiento que, creo, es especialmente importante en una época en la que uno siente que la cultura científica, la cultura lingüística, no debe ser privilegio de unos cuantos, sino que tiene que estar al servicio de todo mundo”, agregó el científico.

Para Lazcano, la obra de Maximino Martínez se inscribe en las “grandes tradiciones científicas e intelectuales” que han existido en México. “Los frailes que llegaron, al día siguiente de la Conquista fue gente que venía imbuida de un espíritu renacentista y con una devoción absolutamente extraordinaria se ponen a recoger la información de las culturas y cómo están destruyéndose en parte y cambiándose de otra manera para dar origen a una nueva”.

“Cuando uno lee a (Juan de) Zumárraga y ve la devoción con la que recoge la información de los cronistas, de los indígenas, de los naturalistas que los habían precedido, se da cuenta que está surgiendo la experiencia de crear una cultura naturalista. Este libro, sinceramente, creo que se inscribe en una larguísima tradición que arranca con la publicación del Códice de la Cruz-Badiano, un libro absolutamente excepcional que fue descrito, en latín, como el Libellus de medicinalibus indorum herbis, publicado en 1552”.

Maximino Martínez, uno de los padres de la botánica

Maximino Martínez, recordó Lazcano, fue un naturalista autodidacta: “Él nace a finales del siglo XIX, cuando no existía la Universidad, que había padecido aperturas, cierres, reaperturas, vueltas a cerrar, hasta que finalmente el emperador Maximiliano decide clausurarla. No había universidad en ese momento, y los naturalistas como don Maximino Martínez van a encontrar refugio en algo que hemos estudiado muy poco: los ateneos culturales”.

“Sabemos que el Ateneo Cultural, por ejemplo, de Toluca, el de Durango o el de Xalapa, eran instituciones absolutamente excepcionales en donde se van a refugiar las personas interesadas en conocer la geología, la zoología, la lingüística, la botánica de México, y no es sino hasta que la Universidad surge como tal donde empiezan a encontrar refugio como tales, eventualmente como profesores”, señaló.

Maximino Martínez, al igual que quien fuera su jefe, Alfonso Luis Herrera, “había sido maestro de primaria; lo mismo daban geografía que matemáticas o español, pero son ellos los que van a preservar durante la primera y la segunda mitad del siglo XIX, y los primeros años del siglo XX, todo este conocimiento tratando de sistematizarlo. En modo alguno eran aficionados”.

“Eran naturalistas autodidactas, pero este libro es un testimonio patente de su devoción, de su capacidad, de su compromiso y de esa visión tan extraordinario que tenían que preservar la cultura de antes para su momento y para la que siguiera, que es finalmente lo que uno como científico o como académico trata de hacer. Don Maximino Martínez es uno de los padres de la botánica mexicana”, consideró el colegiado.

Compilado de conocimiento

El lingüista Luis Fernando Lara explicó que cuando inició la elaboración del Diccionario del español de México, en 1974, “nos dimos cuenta de la inconmensurable riqueza de la naturaleza mexicana y de sus nombres populares o vulgares, como decían antes. Acudimos entonces a la única obra que nos ofrecía información, el Catálogo de nombres vulgares y científicos de plantas mexicanas de Maximino Martínez. Hoy, consultamos necesariamente EncicloVida de la CONABIO”.

Fue el poeta Francisco Segovia quien se encargó de rescatar el Catálogo…, cuyo texto fue preparado para una nueva edición, a cargo de Martí Soler en el Fondo de Cultura Económica, plan que después fue olvidado. Así, la siguiente tarea fue recuperarlo en versión digital, y el encargado fue Juan Luis Serralde, “especialista en computación, miembro del equipo de trabajo del Diccionario del español de México, que elaboró la versión digital del Catálogo…, explicó Lara.

De acuerdo con Francisco Segovia, el Catálogo… de Maximino Martrínez “recoge la obra de algunos biólogos anteriores a él, como la Sinonimia vulgar y científica de las plantas mexicanas de José Ramírez y Gabriel Alcocer, publicada en 1902. Y la última versión del Catálogo involucró la colaboración de otros diez biólogos, nueve de ellos de la UNAM”.

La importancia del Catálogo…, dijo, “no se agota con ser una inmensa obra de botánica, sino que extiende sus virtudes al ámbito lexicográfico, de manera tan notable que el Catálogo… bien podría llamarse diccionario. Para llamarlo así nos bastaría con aceptar que los diccionarios de lengua suelen proceder, con respecto a las plantas, como las enciclopedias. Esto es, que más que definir el significado de los vocablos, describen lo que con ellos se designa”.

“La información lexicográfica del Catálogo… de Martínez es tan valiosa que pronto se convirtió en la fuente principal de los datos que tomamos los redactores del Diccionario del español de México para definir palabras, aunque siempre contrastamos su información con la de CONABIO”, recordó.

Un sueño cumplido

El ejemplar físico del Catálogo… que conservan ha sido encuadernado varias veces debido al intenso uso que le han dado. “Preguntando y preguntando averiguamos que la última edición del Fondo de Cultura Económica, la de 1979 era mucho más vasta que las anteriores, las de 1927 y 1937, pero habría sufrido un percance mayor”.

“Entre las idas y vueltas del original por las varias imprentas, se perdió la mitad de la letra P, y el libro apareció sin ella. El editor Martí Soler, acucioso como era, se dio entonces a la tarea de reconstruir las entradas perdidas tomándolas de los vocablos de la segunda parte de la obra, es decir, restituyéndolos a partir de su nombre científico. Y así, cuando había algún sinónimo, aprovechó la descripción de éste para suplir la pérdida”, contó Segovia.

Soler corrigió la edición con la idea de hacer una nueva que aparecería en 2014, “pero quiso la mala fortuna que salió del Fondo y su trabajo se quedó en el cajón. Unos diez años después, nos enteramos de que la editorial había ‘soltado el arpa’ y ya no tenía intención de publicar un libro tan grande, gordo y caro, así que nos pareció oportuno pedirle permiso para realizar la versión electrónica que hoy presentamos”.

“Ésta ha resultado ser muchísimo más barata, tanto que, gracias a dos fondos, el de Cultura Económica y el de Ayuda Colmex para la Investigación, podemos ponerla gratuitamente a disposición del público. Pero, sobre todo, nos ha permitido cumplir con creces el sueño de sistematicidad con que emprendió su obra don Maximino Martínez”, explicó.

La obra se encuentra disponible para su consulta gratuita en la dirección electrónica catalogodeplantasmexicanas.colmex.mx y la presentación del volumen se puede ver en el Canal de YouTube de la institución: elcolegionacionalmx.

 

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