opinión*
Un gobierno para los ciudadanos necesita buenos ciudadanos (Artículo)
Buscasendas por Témoris Grecko
Foto: Cuartoscuro

Por @temoris

El dictador Hosni Mubarak cayó en fecha capicúa, el 11 de febrero de 2011: 11022011. A ninguno de nosotros se nos ocurrió pensar en eso cuando escuchábamos el rugido de victoria de la multitud, en la Plaza Tahrir. Tampoco imaginamos lo que los egipcios harían al día siguiente.

El 12, temprano, empezaron a salir los jóvenes de la Revolución en grupos pequeños y grandes: adolescentes, estudiantes, sindicalistas, parejas, familias completas, todos armados… de brochas, paletas, pintura, yeso, focos, cables, cemento, ladrillos…

A reparar los daños causados durante los combates de la revolución. “¿Qué hacen?”, les pregunté a varios. La respuesta era siempre parecida: “No podemos construir un Egipto para los ciudadanos si no nos convertimos en buenos ciudadanos”.

CONJUNCIÓN HISTÓRICA

México vive un momento largamente codiciado. El dominio del PRI neoliberal debió haber terminado el 6 de julio de 1988, por decisión de los votantes. A base de fraudes electorales y de la simulación de que el PAN era una alternativa –cuando en el fondo era otra versión del mismo proyecto-, lograron postergar este cambio durante 30 años.

Treinta años lo atrasaron.

Nunca vamos a poder reparar los daños provocados en este tiempo de abusos y mentiras.

Pero sí podemos corregir el rumbo, recuperar algo de lo perdido, abatir la corrupción y la impunidad y relanzar la nación mexicana.

Es muy raro pero los astros se juntaron: la elección más grande en la historia del país no sólo permite una renovación total de los poderes federales, también de los locales en 30 de las 32 entidades: nueve gubernaturas, 27 congresos y muchísimos ayuntamientos, que en la mayoría de los casos ganó Morena.

Esta conjunción le da a AMLO capacidades que no ha tenido nadie desde Salinas de Gortari.

Y por fortuna para todos, sus primeros discursos revelan responsabilidad y sentido del Estado.

Además, entiende bien dónde está la clave, como expresó en su discurso de la victoria:

“La transformación que llevaremos a cabo consistirá en desterrar la corrupción de este país. Bajo ninguna circunstancia, el próximo presidente permitirá la corrupción ni la impunidad. Sobre aviso no hay engaño: sea quien sea, será castigado. Incluyo a compañeros de lucha, funcionarios, amigos y familiares”.

¿ESTAMOS CONDENADOS A SER CORRUPTOS?

Esto es fundamental. Ya tuvimos la experiencia de un partido de izquierda, el PRD, fundado para servir a la gente y que se dedicó a servirse de la gente. Al grito de “que me haga justicia la revolución”, muchos de sus miembros se aprovecharon del poder en cuanto tuvieron oportunidad, altos funcionarios y cargos medios.

Traicionaron sus principios, sus objetivos y al pueblo en cuyo nombre pidieron el voto y exigieron hueso.

Como sabemos, el purismo con el que se condujo Andrés Manuel en 2006 y 2012 fue abandonado en esta tercera campaña, la de la vencida. Con la conquista de la Presidencia como prioridad, hizo alianzas que desdeñó en el pasado. Hay personeros de la extrema derecha como Manuel Espino, abogados oportunistas como Germán Martínez, fanáticos religiosos como los del PES y, acaso lo peor, sospechosos de tener nexos criminales, como Alfonso Miranda Gallegos, actualmente preso acusado de delincuencia organizada y secuestro, y a la vez candidato ganador de la alcaldía de Amacuzac, Morelos, y el grupo de Rigoberto Salgado, en Tláhuac, quien no ha podido despejar las sospechas de cercanía a la banda de El Ojos e inició campaña con 120 amparos.

La forma en que el próximo gobierno proceda a controlarlos y –lo más deseable- a excluirlos o facilitar su procesamiento judicial será uno de los indicadores de lo que se puede esperar de él.

Lo más importante, sin embargo, está en las y los morenistas. La advertencia de López Obrador debe servirles de guía estricta. No hay pretexto para reproducir los vicios del perredismo. Si caen en la tentación, merecerán el trato que reciben quienes faltan a su palabra y a su compromiso.

Y tendrán que ser investigados y castigados.

Si Morena, que ha hecho bandera de la honestidad, falla, se habrá extinguido la esperanza de que México, a final de cuentas, no sea un país condenado a ahogarse en su propia corrupción.

Deberemos aceptar que no tenemos remedio.

Pero este peligro nace a partir de la oportunidad. De la más grande oportunidad en un momento histórico único, irrepetible.

Los ciudadanos estamos frente a la posibilidad y la obligación de convertirnos en verdaderos ciudadanos. De actuar con civilidad, preocuparnos por el vecino y por el que viene detrás, cuidarnos y ayudarnos unos a otros, de acabar con la mordida y la transa, de dejar de alimentar a aquellos de los que nos quejamos.

No podemos construir un México para los ciudadanos si no nos convertimos en buenos ciudadanos.

Y los morenistas, si se mantienen en la línea de ética y compromiso que está marcando López Obrador, estarán contribuyendo a salvar a México de los vicios terribles de su propia cultura política.

A liberarlo de esas taras centenarias que hasta ahora parecen insuperables.

EN LA CASA DE MÉXICO

La revolución egipcia fracasó. Esa noche capicúa, yo entendía que se desplomaba la careta de la dictadura militar, no la dictadura misma. El ejército se desprendía de Mubarak para conservar el poder. Como mexicano que siempre estaba del lado de los que eran aplastados por el régimen, me quise dar la oportunidad de disfrutar de una victoria que yo sabía efímera, me permití dejar de pensar para sólo sentir.

Pero el dinosaurio todavía estaba allí y regresó con las fauces más violentas que nunca, con las que hoy devora al pueblo.

En realidad, la revolución egipcia no había logrado dotarse de los instrumentos para imponerse al régimen.

Ahora en México, a nivel federal y estatal, tenemos esta oportunidad que no se repetirá jamás. Es extraordinario lo que está sucediendo.

En Egipto, cuando la gente celebra bodas, los novios les dicen a los solteros “la próxima será en tu casa”.

Tres días después de la caída de Mubarak, al alejarme de la plaza Tahrir, dos alegres adolescentes preguntaron:

“¿De qué país eres?”

“De México”.

“¡La próxima será en tu casa!”

SENDEROS

En mi nuevo programa de televisión, “Diametral. Periodismo de coyuntura”, en TV UNAM, la semana pasada conversé con el analista político Carlos Bravo Regidor sobre las graves fallas de las que no se puede desprender nuestro sistema electoral, particularmente compra y coacción del voto.

Este fin de semana, como todos lo sábados a las 19.30, platicaré con Hazel Zamora, especialista en feminicidios de CIMAC, sobre la falta de atención de los candidatos a esta emergencia durante la campaña y cómo introducirla en la agenda.

Míralo por TV abierta en el canal 20.1 / sistemas de cable canales 20 o 120 / tv.unam.mx

Témoris Grecko

Témoris Grecko es un periodista independiente que ha realizado reportajes en 91 países de todos los continentes y completado tres vueltas al mundo. Ha publicado cuatro libros, con temas como la guerra en Siria, una insurrección en Irán, el racismo y el sida en África y la ultraderecha en México. Acaba de estrenar la película "Mirar Morir. El Ejército en la noche de Iguala", está escribiendo un libro sobre el mismo tema y trabaja en un documental sobre censura y violencia contra periodistas en México. www.temoris.org

*La opinión aquí vertida es responsabilidad de quien firma y no necesariamente representa la postura editorial de Aristegui Noticias.




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