CJNG supera al Cártel de Sinaloa en alcance y diversificación criminal: Montenegro
El autor de 'El día que cayó El Mencho' afirma que la organización amplió sus fuentes de ingresos más allá del tráfico de drogas.
- Redacción AN / MDS

El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) mantuvo su estructura financiera y operativa después de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, y experimentó una transición de liderazgo sin una fractura interna como la registrada en otras organizaciones criminales, afirmó José Luis Montenegro, periodista especializado en seguridad y autor del libro “El día que cayó El Mencho”.
Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, Montenegro explicó que su investigación busca realizar una “radiografía criminal” de Oseguera Cervantes, pero también examinar la situación de las comunidades afectadas por la violencia y la evolución de la organización después del operativo de febrero en el que murió su líder en Tapalpa, Jalisco.
Dijo que para la elaboración del libro recorrió Naranjo de Chila y Aguililla, en Michoacán, así como la zona de Tapalpa donde ocurrió el operativo del Gobierno de México.
Montenegro sostuvo que la investigación no se limita al perfil de “El Mencho”, sino que aborda a las personas afectadas por la violencia, las actividades económicas de la organización y los personajes que permanecen dentro de su estructura. Identificó como uno de los principales sucesores a Juan Carlos Valencia González, “El 03”, hijastro de Oseguera Cervantes.
Uno de los principales hallazgos de su investigación, agregó, se refiere a una red de extorsión contra operadores de máquinas tragamonedas en la zona metropolitana de Guadalajara. El periodista consideró que la extorsión se convirtió en una de las nuevas áreas de negocio del CJNG, además del tráfico de drogas, personas y migrantes, así como el robo y comercio ilegal de combustibles.
Montenegro relató que los cobros relacionados con las máquinas tragamonedas tuvieron antecedentes en Jalisco antes de que el grupo criminal asumiera el control de esta actividad. Según su investigación, en 2019 comenzaron cobros de 100 pesos por punto, que posteriormente fueron trasladados a los ayuntamientos y aumentaron primero a 300 y después a 500 pesos por máquina.
Una red de cobros que opera desde hace cinco años en Jalisco
El periodista vinculó la modificación de ese esquema con un caso judicial relacionado con Erick González Eulogio, detenido en Puebla por operar máquinas tragamonedas sin autorización de la Secretaría de Gobernación. Señaló que González Eulogio obtuvo un amparo en 2020 y posteriormente las autoridades de Jalisco y los ayuntamientos dejaron de realizar esos cobros.
Fue entonces, aseguró, cuando Armando Gómez Núñez, “Delta 1”, comenzó en 2021 a cobrar 700 pesos mensuales por cada máquina. Montenegro afirmó que el esquema permaneció vigente incluso después de la captura de Gómez Núñez y que actualmente opera de manera sistematizada.
“Lo alarmante es que sigue vigente desde hace cinco años este cobro, y lo manejan de una forma sistematizada”, afirmó.
Como ejemplo, explicó que una persona con 500 máquinas debe entregar 350 mil pesos mensuales al CJNG. Según la información que obtuvo de una fuente del Gobierno federal, los operadores son incorporados a grupos de WhatsApp y reciben instrucciones sobre el lugar y momento en que deben entregar sobres con efectivo, en billetes de 100 y 200 pesos.
Montenegro agregó que quienes no se presentan en el horario establecido pueden recibir una multa de 5 mil pesos, adicional a la cuota correspondiente a sus máquinas. Aseguró que la red funcionó durante la administración del exgobernador Enrique Alfaro y continuó durante el gobierno de Pablo Lemus.
El periodista señaló que en su libro documenta nombres de presuntos integrantes de la red, lugares donde se reúnen, personas encargadas de enviar y recoger el dinero y vehículos utilizados en las operaciones.
“Esta gente está cooptada por el Cártel Jalisco”, sostuvo Montenegro, quien afirmó que los operadores de las máquinas buscan un esquema de regulación que les permita realizar sus actividades sin tener que entregar cantidades que, dependiendo del número de aparatos, pueden ascender a cientos de miles o hasta un millón de pesos mensuales.
De EE.UU. a Jalisco: los orígenes criminales de “El Mencho”
Sobre los orígenes de “El Mencho”, Montenegro lo definió como un “capo sui generis” debido a que, a diferencia de otros dirigentes del narcotráfico mexicano, comenzó su trayectoria criminal con actividades de tráfico de drogas en EE.UU.
Comentó que Oseguera Cervantes fue detenido por primera vez en San Francisco, California, en 1986, cuando tenía 20 años, y nuevamente en 1992 durante un operativo encubierto de la Administración para el Control de Drogas (DEA), junto con su hermano. Finalmente fue deportado a México en 1997.
Montenegro señaló que Oseguera Cervantes perteneció al entorno del Cártel del Milenio y trabajó con los hermanos Valencia, particularmente con Armando Valencia Cornelio, “El Maradona”. Posteriormente mantuvo una relación con Rosalinda González Valencia, con quien tuvo tres hijos.
Después de regresar a México, agregó, Oseguera Cervantes trabajó como policía municipal en Cabo Corrientes y Tomatlán, Jalisco. Para Montenegro, ese periodo le permitió conocer el funcionamiento local de las corporaciones de seguridad y del sistema de procuración de justicia.
El periodista recordó además que “El Mencho” no era originario de Jalisco, sino de Aguililla, Michoacán. Como parte de su investigación visitó Naranjo de Chila, donde encontró una comunidad marcada por las consecuencias de la presencia del crimen organizado.
“Se vive con tensa calma”, afirmó. Según relató, los habitantes evitan señalar la casa donde vivió Oseguera Cervantes o los sitios que frecuentaba. Montenegro mencionó entre las consecuencias para la población el desplazamiento, las agresiones contra mujeres y los jóvenes alcanzados por enfrentamientos armados.
El libro también aborda la trayectoria de Rubén Oseguera González, “El Menchito”, hijo de “El Mencho”, quien cumple cadena perpetua en la prisión federal de máxima seguridad de Florence, Colorado. Montenegro indicó que EE.UU. le reclamó además una sanción económica de 5 mil millones de dólares.
Otro de los personajes examinados es Abigael González Valencia ‘El Cuini’, a quien Montenegro identificó como uno de los principales operadores financieros vinculados con el CJNG. Según el periodista, su participación permitió lavar grandes cantidades de dinero y transferir recursos a paraísos fiscales.
El periodista sostuvo que Los Cuinis funcionaron como una estructura financiera que no solamente lavó recursos del CJNG, sino también de otras organizaciones criminales, entre ellas el Cártel de Sinaloa y grupos vinculados con la Familia Michoacana.
Montenegro sostuvo que autoridades estadounidenses habían identificado desde antes del operativo contra “El Mencho” propiedades y empresas en los alrededores del Country Club de Tapalpa vinculadas con la estructura criminal.
“La OFAC, del Departamento del Tesoro, años antes de la aprehensión y abatimiento del Mencho, ya había mapeado, había hecho un esquema de cómo estaba estructurado precisamente todas las cabañas aledañas al Country Club”, afirmó.
Una sucesión sin fractura
Sobre lo ocurrido dentro del CJNG después de la muerte de Oseguera Cervantes, Montenegro afirmó que no se produjo una ruptura semejante a la registrada en el Cártel de Sinaloa tras la captura de algunos de sus dirigentes. “El día que cayó ‘El Mencho’ no pasó eso, no hubo una fractura interna”, afirmó.
Explicó que, según su investigación, el CJNG funciona mediante una estructura semejante a una empresa matriz que otorga márgenes de independencia económica y operativa a diferentes células y las que describió como “redes nodales” distribuidas en distintas regiones del país.
En ese sentido, señaló que Juan Carlos Valencia González, “El 03”, quedó perfilado como sucesor de “El Mencho”, mientras otros integrantes de la organización continuaron operando. Entre ellos mencionó a Julio Alberto Castillo, “El Chorro”; Gonzalo Mendoza Gaitán, “El Sapo”; Ricardo Ruiz Velasco, “El Doble R”; Francisco Javier Gudiño Haro, “La Gallina”, y Carlos Andrés Rivera Varela, “La Firma”.
“No importa que caiga una cabeza, la estructura financiera intocada, y los sucesores operando”, resumió Montenegro.
El periodista indicó que algunos de estos personajes diversificaron sus actividades más allá del narcotráfico. Mencionó, entre otros negocios, los fraudes relacionados con tiempos compartidos en Puerto Vallarta y operaciones de extorsión mediante centros de llamadas.
También abordó las circunstancias del operativo en Tapalpa en el que murió “El Mencho”, particularmente el hecho de que participara únicamente el Ejército. Aclaró que existen distintas hipótesis sobre esa decisión, pero evitó presentar alguna como un hecho comprobado.
“No sé, voy a entrar al terreno de la especulación que no me gusta”, puntualizó al plantear diferentes posibilidades sobre las razones por las que otras instituciones de seguridad no participaron en la operación.
También señaló que las autoridades no difundieron una fotografía del cuerpo de Oseguera Cervantes, circunstancia que dio origen a versiones sobre la posibilidad de que continuara vivo. Sin embargo, el periodista descartó esas hipótesis.
“No lo pongo en duda, yo estoy casi seguro, ni siquiera casi seguro, estoy consciente y determinado en que sí está abatido el personaje”, aseguró. También rechazó las versiones de que “El Mencho” se encontrara en Estados Unidos, se hubiera convertido en testigo cooperante o hubiera cambiado de identidad.
Señaló que una entrevista con Margarito Flores permitió reconstruir aspectos del funcionamiento del narcotráfico entre 2008 y 2010, cuando el CJNG comenzaba a consolidarse como organización criminal.
Su investigación también reconstruye los movimientos de diferentes organizaciones en Michoacán, entre ellas Los Caballeros Templarios y Los Zetas, así como la participación de Ignacio “Nacho” Coronel y el surgimiento de los Matazetas, grupo del que posteriormente emergería el CJNG.
Montenegro sostuvo que Los Zetas fueron desplazados de Michoacán y posteriormente se asentaron en entidades del norte del país, entre ellas Coahuila. En ese estado, agregó, durante el gobierno de Rubén Moreira se realizaron acciones contra sus fuentes de ingresos y redes de extorsión.
Rosalinda González Valencia y las finanzas de la organización
Otro capítulo del libro aborda a Rosalinda González Valencia, “La Jefa”, viuda de “El Mencho”. Montenegro relató que anteriormente estuvo casada con Armando Valencia Cornelio, “El Maradona”, uno de los dirigentes del Cártel del Milenio, y que posteriormente participó junto con su hermano Abigael González Valencia en operaciones financieras.
“Ella es el cerebro también, fue en algún momento el cerebro financiero”, afirmó Montenegro.
El periodista explicó que González Valencia, quien estuvo recluida y posteriormente recuperó su libertad, intervino mediante abogados y cartas enviadas a autoridades estadounidenses cuando dos de sus hijas enfrentaron problemas judiciales, argumentando que no tenían antecedentes criminales ni vínculos con organizaciones delictivas.
Sostuvo que González Valencia conoce la estructura financiera y criminal del CJNG, aunque señaló que durante los últimos años de vida de “El Mencho” ambos ya no mantenían una relación sentimental, pese a conservar una relación cordial. Oseguera Cervantes, agregó, se encontraba con otra pareja cuando ocurrió el operativo en Tapalpa.
Al ser cuestionado sobre si el CJNG alcanzó un poder superior al del Cártel de Sinaloa, Montenegro respondió afirmativamente y atribuyó esa valoración a la diversificación de sus actividades, sus redes internacionales para obtener precursores químicos y su presencia fuera de México.
“Yo creo que sí, el Cártel Jalisco tiene diferentes negocios, tiene diferentes maneras de penetrar el mercado criminal, tiene las redes extensivas, insisto, de los precursores químicos provenientes de Asia, tiene 40 países, digamos, a los que llega mediante su, su gama criminal. Yo creo que Sinaloa nunca tuvo eso ni en sus mejores años”, concluyó.



