‘Tengo que morir todas las noches’, la primera serie queer mexicana llega a Amazon
“La serie está dedicada a los disidentes que abrieron camino a las nuevas generaciones y a quienes luchan por la visibilidad e inclusión”, explica en entrevista el director Ernesto Contreras.
- Redacción AN / HG

Por Héctor González
Hace unos días, integrantes del sindicato de trabajadores del Infonavit destrozaron una bandera del colectivo LGBTIQ+ que colgaba del edificio de la institución. Al ver las imágenes, Ernesto Contreras pensó que ese episodio bien podría formar parte de Tengo que morir todas las noches, su nueva serie disponible en Amazon Prime y protagonizada por José Antonio Toledano, David Montalvo, Brays Efe, Cristina Rodlo y Silvia Navarro.
“Los conflictos de homofobia que se veían en los ochenta siguen vigentes”, agrega el realizador. A partir del libro homónimo de Guillermo Osorno, Contreras recrea la escena alrededor de un lugar como el Bar Nueve, sitio que en su momento fue epicentro de la cultura y la marginalidad, y por el cual pasaron figuras como Carlos Monsiváis, Sasha Montenegro, Pita Amor o Café Tacvba.
Para el director de cintas como Sueño en otro idioma y Las oscuras primaveras, es momento de tener otro tipo de ángulos, personajes, historias y conflictos, de ahí su interés por regresar sin nostalgia a un periodo de “efervescencia y que sacudió a todo mundo”.
¿Qué te llamó la atención del libro de Guillermo Osorno?
Hace unos años estábamos terminando un proyecto y uno de los ejecutivos, Jorge Tijerina, me comentó que tenía la idea de llevar el libro de Guillermo Osorno al formato de serie y me invitó a sumarme, de inmediato dije que sí. Me parece que es momento de tener otro tipo de ángulos, personajes, historias, conflictos. Estamos muy orgullosos de que esta sea la primera serie queer de México y probablemente de América Latina. La abordamos con mucho corazón, con muchas tripas, sin pudor y estamos muy satisfechos con el resultado.
¿Qué puente de tiempo estableces entre los años ochenta, cuando ocurre la historia, y el presente?
Los años ochenta parecen muy lejanos, pero los conflictos siguen presentes. Apenas hace unos días vimos manifestaciones de homofobia en el edificio del Infonavit, cuando vi las imágenes pensé que sin problema podrían haberse incluido en Tengo que morir todas las noches. La serie es un vistazo para quienes estuvieron en aquella época, pero también para que las nuevas generaciones vean cómo fueron aquellos años y los comparen con el presente. La serie está dedicada a los disidentes que abrieron camino a las nuevas generaciones y a quienes luchan por la visibilidad e inclusión, después de todo de lo que se trata es de tener la libertad de ser.
¿Qué licencias tomaste respecto al libro?
El libro de Osorno reúne una serie de crónicas reveladoras e interesantes, anécdotas y personajes. Nosotros tomamos como base algunas de las cosas que cuenta Guillermo con la libertad de construir conflictos y una progresión dramática. Junto con el equipo de guionistas y el otro director que es Alejandro Zuno, nos dimos a la tarea de construir una serie emocionante, con personajes diversos, hay un crisol de gays, lesbianas, transexuales, bisexuales y algunos heterosexuales, pero principalmente vemos un retrato de lo que fue la década de los ochenta y la sacudida que representó para todo el mundo.
La llegada del SIDA es uno de los temas que aborda la serie, ¿cómo te cuidaste para no hacer una caricatura de tus personajes ni para hacer una serie moralista?
A lo largo de mi carrera he tenido personajes muy diversos y en el caso de la serie quería abordarla con respeto y perspectiva de género, con mucho amor y sin caricaturizar. Recurrí a mi propia memoria, además de una profunda investigación documental. Nos interesaba abordar la serie de una forma muy abierta, normalizando todas las historias y conflictos, sin pudor. La llegada del SIDA fue tremenda y era necesario mostrar el impacto en los personajes. La serie implicó un viaje gozoso para recrear la ciudad con todos sus aspectos.
El Bar Nueve fue un epicentro de la contracultura, ¿siempre tuviste claro que lo abordarías como a un personaje?
El Nueve fue un personaje más, tuvo diferentes etapas. Al principio fue sofisticado y elitista, después fue cuna del underground, por ahí pasaron grandes leyendas del rock mexicano. Su historia es inabarcable en los ocho capítulos de la primera temporada, esperamos que haya segunda.
¿Qué tan cercano estuvo Guillermo Osorno a la serie?
Desde un principio se involucró, pero siempre fue muy abierto y respetuoso respecto a lo que la estructura de una serie contempla en términos de formato o desarrollo de personajes.
¿En qué punto la serie se vuelve un trabajo de Ernesto Contreras y deja de ser la adaptación del libro?
Todos mis trabajos tienen parte de mí, por supuesto el libro es de culto, pero necesitábamos que la serie apelara a una gran audiencia, por eso está filmada de una manera atractiva y con un montón de música de la época. Quisimos mostrar una historia atractiva para los personajes.
Recién derrumbaron el edificio de El Patio, tu libro se inscribe también en el recuerdo de una vida nocturna muy distinta a la actual.
Cierto, la dinámica es totalmente diferente, desde luego hay una nostalgia por mostrar a una Zona Rosa hoy inexistente. Insisto hace falta contar más historias como esta, hace falta la representación y presencia de otros ángulos personales, creo que eso puede resultar atractivo para el público. Vale la pena revisitar historias como ésta, para comprender lo que somos como seres humanos.






