El ciclo electoral, Morena y 'Va por México' | Artículo
Por regla general el electorado ha optado por las y los candidatos que han abanderado propuestas de cambio y que han sido percibidos como una alternativa real a los gobiernos en turno.
- Rogelio Muñiz Toledo

Por Rogelio Muñiz Toledo
“Pierden y pierden y pierden y siguen y siguen y siguen
sin entender que el rechazo a la Izquierda no es
suficiente para ganar el corazón de los electores”.
Sabina Berman *
El ciclo electoral 2018-2023 para la renovación de todos los poderes ejecutivos en el país -el federal y los de las 32 entidades federativas- está por concluir. Inició en 2018 con la elección del presidente de la República, de la jefa de gobierno de la Ciudad de México y de una gobernadora y siete gobernadores. Terminará en 2023 con las elecciones en el Estado de México y Coahuila. En 2018 se votó para elegir a las y los titulares de 9 entidades federativas, en 2021 se eligieron 6 gobernadoras y 9 gobernadores y este año 2 gobernadoras y 4 gobernadores. **
Como en las elecciones locales de 2018, 2019 y 2021, en la jornada electoral del 5 de junio pasado el voto fue mayoritariamente por la alternancia en el poder y la tendencia en todo este ciclo electoral ha sido favorable a Morena. En 26 de las 30 entidades federativas en las que se renovó el poder ejecutivo entre 2018 y 2022 hubo alternancia (las excepciones fueron Aguascalientes, Chihuahua, Guanajuato y Querétaro, todas con gobiernos panistas).
Donde hubo alternancia, Morena ganó 20 gubernaturas, Movimiento Ciudadano 2, el PES una (Morelos, en coalición con Morena y el PT) y el PVEM una (San Luis Potosí, en coalición con el PT). De los partidos que ahora forman la coalición opositora “Va por México” (PAN, PRI y PRD), el PAN, en coalición con Movimiento Ciudadano, ganó Yucatán en 2018 (que gobernaba el PRI) y el PRI, en coalición con el PAN y el PRD, ganó Durango en 2022 (que gobernaba el PAN).
Este es el primer elemento para el análisis preliminar del ciclo electoral. El voto mayoritario ha sido por la alternancia en el poder. Por regla general el electorado ha optado por las y los candidatos que han abanderado propuestas de cambio y que han sido percibidos como una alternativa real a los gobiernos en turno. Salvo en los cuatro estados donde no hubo alternancia, las candidaturas de los partidos que a partir de 2021 forman la coalición “Va por México”, ya sea que se presenten solo con el emblema de su partido o con el de la coalición, han sido rechazadas por el electorado como alternativas al gobierno en turno, en 24 de 26 casos.
A partir de los comicios locales de 2021, el PAN, el PRI y el PRD han participado en la mayoría de las elecciones para las gubernaturas mediante la coalición “Va por México”. En las elecciones locales de 2021 y 2022 se renovaron las gubernaturas de 21 estados. En 15 entidades federativas -11 en 2021 y 4 en 2022- la coalición “Va por México” postuló candidatos y sus resultados fueron pésimos: en 2021 la coalición no ganó ninguna gubernatura y en 2022 solo 2 (Aguascalientes y Durango). Salvo en Baja California que gobernaba Morena desde 2019, en los otros 14 estados gobernaban partidos de la coalición opositora (8 el PRI, 5 el PAN y el PRD uno). Los partidos de la coalición “Va por México” perdieron el poder en 12 estados y solo lo conservaron en dos (ambos gobernados por el PAN). Con 13 elecciones perdidas de las 15 en las que compitieron y con 12 gubernaturas menos para los partidos que la integran, no hay forma de sostener que la coalición ha sido exitosa.
En los 6 estados en los que los partidos que integran la coalición opositora no fueron juntos en 2021 y 2022, solo el PAN obtuvo triunfos (en 2021 ganó las elecciones en Chihuahua en coalición con el PRD y en Querétaro solo). El PRI y el PRD no ganaron nada por sí mismos ni con coaliciones entre ellos dos; a pesar de ir en coalición con el PRD, que como el PRI ya había gobernado el estado, el PRI perdió la gubernatura de Guerrero. La coalición PRI/PRD no pudo ganar Nuevo León, donde el PRI había sido gobierno recientemente.
De esto se desprende un segundo elemento para el análisis preliminar de este ciclo electoral: en los estados en los que la coalición opositora se presentó como alternativa de gobierno, solo en 2 de 15 casos el electorado ha optado por darles el triunfo; ambos estados gobernados por el PAN. En las entidades federativas donde hubo alternancia, el electorado no confió en los partidos que ya habían gobernado el estado, como alternativa para el cambio de gobierno. En esos trece estados ganaron, por primera ocasión, Morena en 12 y el Partido Verde Ecologista de México en uno.
Un tercer elemento para el análisis preliminar de este ciclo electoral tiene que ver con el perfil de los candidatos y la propuesta de gobierno. Una de las explicaciones que se dan desde la coalición opositora a los triunfos de Morena -que se ha usado a la vez como crítica- es que muchos de sus candidatos triunfadores militaron en el PRI. Por razones obvias, muchos de los de la coalición opositora también, y no por eso han sido exitosos.
La clave para el triunfo en una elección en la que las y los ciudadanos ejercen su derecho a votar por la alternancia en el poder tiene que ver con el perfil y la trayectoria personal y política del candidato -más allá de la militancia partidista- pero también, y de manera muy importante, con una oferta política de cambio que sea sólida, creíble y consistente con las demandas y el perfil ideológico de la mayoría de la población (las ideologías no han desaparecido y sí importan). Por eso suelen resultar exitosas candidaturas de personas con un bajo perfil político (ciudadanas y ciudadanos, con o sin militancia partidista, pero con una propuesta de cambio que refleja las demandas de la población y permite que los electores se identifiquen con la o el candidato).
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Un cuarto elemento para el análisis preliminar de este ciclo electoral tiene que ver con el papel que tiene la intervención de los Gobiernos -el federal y los locales- en el resultado de la elección. Esta otra explicación -también utilizada como crítica, en este caso fundada si se prueba, pues se trataría de actos ilegales- proviene casi siempre de los perdedores, sean de Morena o de la coalición opositora.
La coalición “Va por México” la ha utilizado para “explicar” su derrota en algunos estados con gobiernos priistas y se construye a partir del argumento de que los gobernadores han favorecido a las candidaturas morenistas. Incluso, por sorprendente que parezca, hay quienes en su análisis recriminan a los gobernadores priistas por no haber “operado” en favor de los candidatos de su partido, para así evitar el triunfo de Morena; es decir, cínicamente les reprochan a los gobernadores priistas no haber violado la ley para favorecer al PRI (este es el tipo de barbaridades que se dicen cuando la desesperación nubla la razón al no encontrar -o no querer ver- una explicación para la derrota ni la fórmula para el triunfo).
En cualquier caso, la intervención de los Gobiernos -federal, estatal o municipal- y el uso de recursos públicos en los procesos electorales, en particular de los programas sociales, para apoyar o para obstaculizar el triunfo de cualquier candidatura constituyen delitos y violaciones graves a la Constitución y a las leyes que deben ser sancionados por la vía electoral, administrativa y penal.
Pero tampoco ahí parece estar la clave de los resultados en el ciclo electoral. Estos reclamos son de uso común, seguramente porque de ambos lados se viola la ley, pero casi nunca son probados ante las autoridades electorales; lo cual es muy lamentable porque las ilegalidades cometidas de un lado y del otro quedan impunes. Tal vez si los derrotados -de la coalición “Va por México” y de Morena- analizan con objetividad los resultados de sus gobiernos, el nivel de cumplimiento de la oferta política contenida en sus plataformas electorales y la respuesta a las demandas de la población, encontrarán las claves para explicar sus derrotas y para alcanzar el éxito en lo que resta del ciclo electoral (el Estado de México y Coahuila en 2023) y para tener mayor éxito en el que inicia en 2024.
Un quinto elemento para el análisis preliminar de este ciclo electoral tiene que ver con el papel que ha jugado Movimiento Ciudadano en las elecciones a partir del surgimiento de la coalición “Va por México” y su negativa a sumarse a este proyecto desde las elecciones de 2021, en las de 2022 y, según lo han manifestado sus dirigentes, en las de 2023 y 2024. No hay evidencia objetiva de que la posición de Movimiento Ciudadano explique las derrotas de la coalición opositora ni los triunfos de Morena.
En ninguna de las elecciones del pasado 5 de junio los votos de Movimiento Ciudadano hubieran sido la diferencia para que las y los candidatos de “Va por México” que perdieron, hubieran obtenido el triunfo. Ni en las derrotas de Hidalgo, Oaxaca y Quintana Roo, por más de 30 puntos, ni en la de Tamaulipas por 5 puntos, donde Movimiento Ciudadano obtuvo poco más de 3 puntos. Tampoco lo hubieran sido en la mayoría de las elecciones de 2021. No hay evidencia de que la intención del voto por un partido, un candidato o un proyecto político se traslade automáticamente a otro por el solo hecho de que un partido político se sume a una coalición o de que un candidato decline por otro.
La estrategia de Movimiento Ciudadano me parece acertada. En lugar de recriminarle su negativa a sumarse a “Va por México”, de llamar a no votar por sus candidatos -en aras de un supuesto voto útil que ya mostró su inviabilidad- o de descalificar a priori su propuesta, los partidos de la coalición opositora debieran revisar sus propias estrategias.
De continuar la tendencia a la alternancia en los Gobiernos, la propuesta de Movimiento Ciudadano de construir un proyecto de gobierno de corte socialdemócrata, como una alternativa viable a los desastrosos Gobiernos de Morena, y de buscar candidaturas de izquierda, o al menos progresistas, puede resultar exitosa en el ciclo electoral para renovar los poderes ejecutivos federal y locales que iniciará en 2024.
Vistos los pésimos resultados de “Va por México”, es claro que -salvo algunas excepciones- el perfil de sus electores es fundamentalmente de derecha, opción tan válida y necesaria en una democracia como cualquier otra que se inscriba en los principios y valores de la democracia constitucional. Perfil ideológico acorde con la plataforma electoral, la declaración de principios y la agenda del PAN; tal vez por eso ha sido el partido que más ha ganado con este proyecto. Y tal vez por eso la coalición opositora ha sido tan mala apuesta para el PRI y el PRD.
* Escritora, guionista y periodista mexicana. En 2006 recibió el Premio Nacional de Periodismo.
** En 2019 hubo elecciones para las gubernaturas de Baja California y Puebla. En el primer caso para elegir una gubernatura de dos años para empatar la elección estatal con las federales de 2021 y, en el segundo, una elección extraordinaria por el lamentable fallecimiento de la gobernadora panista Martha Erika Alonso, que había sido electa en 2018.
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