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“Cada cosa que aprendo del cuerpo me hace consciente de todo lo que pueden salir mal”: Pablo Maurette |Video

El escritor argentino hace recorrido a través de la anatomía humana en su nuevo libro ‘Atlas ilustrado del cuerpo humano’.

  • Redacción AN / HG
09 Jul, 2023 07:14
“Cada cosa que aprendo del cuerpo me hace consciente de todo lo que pueden salir mal”: Pablo Maurette |Video
(Pablo Maurette).

Por Héctor González

“A mediado de julio de 1980, una estatura de mármol me destrozó la mano derecha”, esta es la primera línea del Atlas ilustrado del cuerpo humano (Clave intelectual), del argentino Pablo Maurette (1979). Aquel acontecimiento, además de la presencia de un abuelo doctor en la familia, determinó el interés del escritor por la anatomía del ser humano.

Pese a que recuerda poco de aquel hecho, Maurette asegura que el accidente fue determinante en su trayectoria como un irrefrenable curioso de extremidades, huesos, órganos, vísceras y fluidos humanos. En su nuevo libro que, por cierto, cuenta con las notables ilustraciones de Julio César Pérez, el autor nos propone un viaje histórico, divertido y documentado viaje a través de la piel, el pulmón, el bazo o el pedo, así como de enfermedades como el cáncer o la sífilis.

¿De dónde viene tu interés por el cuerpo humano?

Esta es una historia que me hice a mí mismo, estimo que empezó cuando tenía un año y un mes. Me cayó una estatua en la mano derecha y me la destrozó. Se me hizo una cirugía reconstructiva y tuve una recuperación larga y compleja, desde luego era muy chico y no tengo recuerdos de eso, pero no me cabe duda de que ahí cambió mi relación con el cuerpo. Lo anima también una conciencia exacerbada de su fragilidad y cuán difícil es repararlo, por otro lado, hay una idea de su fuerza y resistencia a las enfermedades o a los golpes. El cuerpo es frágil y a la vez resistente, esta es la visión que anima el Atlas.

Por eso tu atención especial al tacto, hay varios ensayos dedicados a la mano y a la piel.

Sí, tengo un libro llamado El sentido olvidado, es sobre el tacto. No es un estudio fisiológico, sino sobre cómo el taco ha sido pensado desde la literatura o el arte. Mucho de lo que quedó fuera de este libro estaba centrado en el problema de la mano, así que tenía mucho para compartir y lo mismo con la piel, que es el órgano más grande del cuerpo humano.

La mano, planteas, es reflejo del desarrollo de la inteligencia humana; en tanto que la piel es nuestro primer contacto con todo lo exterior.

Uno de los primeros debates de la filosofía occidental fue si los seres humanos somos la especie dominante del planeta por qué tenemos manos, una visión más evolutiva; o si porque tenemos manos somos la especie dominante, es decir, una visión más providencialista. Aristóteles creía que había un plan inteligente de la naturaleza para hacer del Hombre, el dominante; mientras que por otro lado están los materialistas o anatomistas como Anaxágoras que creen lo contrario, es decir que evolucionamos y por tener manos construimos casas o somos agricultores.

¿Con cuál de las dos posiciones te identificas?

No puedo evitar identificarme con la visión de los anatomistas o de Anaxágoras. La teoría de la evolución me convence, es de las pocas teorías científicas plausibles, no soy creyente ni tengo educación religiosa, si bien me interesan algunas cuestiones del cristianismo no soy una persona de fe.

El libro, aunque no lo mencionas, tiene una dimensión política. Recuerdas como Aristóteles planteaba que tener un hijo varón era más cercano a la perfección que tener mujer.

La teoría aristotélica fue sostenida prácticamente durante todo el medioevo. Se creía que la mujer era una malformación monstruosa, que los órganos sexuales femeninos correspondían a un desarrollo atrofiado de los masculinos y que el flujo menstrual era una especie de semen degenerado. Hoy, en cambio estamos ante una de las revoluciones más importantes en la historia de la humanidad y que muy vagamente se llama feminismo, cuando en realidad es un fenómeno complejísimo que está recalibrando la interacción política y social de los sexos. Hay incluso teorías de que en una antigüedad predocumentos o prehistórica en algunas partes de Asia menor o Europa, predominaban las sociedades matriarcales, pero que hubo una oleada migratoria desde el Este que llevó una cultura patriarcal. Creo que ahora estamos ante un fenómeno parecido, pero en dirección contraria, por eso el intersexo es tan interesante, estamos ante la demolición de categorías muy férreas. Yo creo en la diferencia anatómica, en ese sentido soy esencialista, pero también creo que en el Hombre no hay nada natural y que todo es artificio. Si mañana se perfeccionan las técnicas para el cambio de sexo nos reconstruiremos como queramos y nada nos va a detener.

¿Cómo ubicas aquí al fenómeno cyborg?

Tengo una compañera de departamento en la universidad que se identifica como cyborg porque tiene una pierna robotizada. No conozco a profundidad el tema, pero habla de distintas maneras de reconstruir el cuerpo, lo cual no es nuevo con la diferencia de que ahora tenemos tecnologías impresionantes que vuelven la vista a un ciego o la pierna a un amputado. Evidentemente esto también puede tener consecuencias en nociones de la propia identidad.

El cuerpo como la identidad es mutable…

Sí, uno constantemente está cambiando, uno es muchos, incluso en lo anatómico. Plantarse en una sola identidad es limitante, aunque a veces es importante en términos políticos.

Varios de estos ensayos fueron escritos durante la pandemia, ¿de qué manera ese periodo replanteó nuestra relación con la enfermedad o con el cuerpo?

Mientras atravesamos la pandemia se dijo mucho y yo lo creí, que íbamos a salir distintos de esa experiencia tan excepcional, pero cuando terminó y volvió el mundo a la normalidad me convencí de que había sido muy optimista. No sé si habremos aprendido algo. Lo que sí sucedió, es que confrontó a mucha gente, mayor sobre todo, con su mortalidad y eso no me parece malo. En general vivimos de espaldas a la muerte, solemos no verla, esconder el deterioro, la agonía y la muerte. En ese sentido sí tuvo un efecto.

El ensayo que dedicas al cáncer me hizo pensar en la muerte, pero también en nuestro interés por transgredirla, entre más tiempo vivimos somos más susceptibles de padecer cáncer.

El cáncer es el gran enemigo de nuestra era y tiene que ver con que vivimos más. En general es una enfermedad de la segunda mitad de la vida, puede suceder antes y es algo espantoso, pero lo cierto es que entre más vive una persona es más probable que se le forme un tumor. Los datos son aterradores: una de cada tres personas tiene un tumor, es algo en lo que todos tenemos experiencia pues conocemos a alguien que lo padece o ha padecido. En nuestra carrera por vencer a la muerte, el cáncer es el enemigo número uno.

En los ensayos hay mucho humor, ¿qué te aporta esta herramienta?

En principio es una cuestión de temperamento, pero si lo tengo que racionalizar debo decir que el humor aligera y pone perspectiva. Sí, la muerte es una tragedia terrible, pero a la vez es algo que pasa todos los días, ocurre diario y no sucede nada, la gente sigue viviendo. La dimensión del humor es importante, de lo contrario no nos queda más que encerrarnos en una habitación y ponernos a llorar.

¿Cuál es la parte del cuerpo a la que nunca dedicarías un ensayo y cuál es tu parte favorita?

Te diría que la oreja. Si bien entiendo que a mucha gente pueda interesarle, no es mi caso; tampoco me interesa el sentido del oído, son importantísimos, pero no me inspiran… ahora que lo pienso me interesa más. Mi parte favorita es la pantorrilla, es bella, unisex y no necesariamente tiene que ser tonificada.

¿Conocer la historia del cuerpo o cómo funcionan los órganos te da seguridad sobre ti mismo?

No, de hecho, me da inseguridad. Cada cosa que aprendo del cuerpo me hace consciente de todo lo que pueden salir mal y no sabía. Hay millones de enfermedades y bacterias que nos pueden matar, entre más sé más miedo me da. Por otro lado, conocerlo también me gusta y me divierte. Volviendo a tu primera pregunta debo decir que la figura de mi abuelo es muy importante, él era médico y por eso el libro está dedicado a él. Me gusta pensar en este trabajo como una continuación diletante de su trabajo.

 

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