Paul Muldoon, el irlandés que hace poesía de lo cotidiano
Bajo el sello Valparaíso circula ‘Almuerzo con Pancho Villa. Poemas escogidos 1968-1998’.
(Círculo de Poesía).

No sé si el poeta Paul Muldoon (Irlanda, 1951), alguna vez escuchó o leyó aquella cita de Bertolt Brecht: “Ante los hechos cotidianos, por favor, no digan: es natural”, pero lo cierto es que si algo deslumbra de su poesía es la relación que tiene con lo que sucede durante el día a día y que no es otra cosa más que la vida.

Hijo de granjeros católicos, el escritor irlandés es un asiduo de imágenes y figuras sencillas, más no por ello simples. Sus personajes suelen encontrarse en situaciones a las que cualquiera de nosotros podemos enfrentarnos, la diferencia estriba en el ojo o la mirada del poeta que mediante unos cuantos versos nos descoloca de nuestra zona de confort.

“¿No podríamos irnos a dormir/ Juntos sólo esta vez,/ aunque sea por necesidad?/ Siempre podríamos mantener/ La sábana entre nosotros./ No haré nada que tú no quieras./ Ambos pasaremos más frío/ Por estar perdidos en el pensamiento,/Creando dificultades/  Donde no debería de existir ninguna”. (Vísperas, 1973) Diez versos son suficientes para hablar de frustración, rabia, ruptura.

Almuerzo con Pancho Villa. Poemas escogidos 1968-1998, más que una selección de los mejores poemas del ganador de premios como el Pulitzer, el T.S. Eliot, el Shakespeare, la Medalla de Oro de la Reina de Poesía y el Nuevo Siglo de Oro, es un trayecto por las diferentes etapas de la vida. En orden cronológico hay crecimiento, desarrollo, conflictos y madurez. La antología llega hasta los poemas escritos antes de que Muldoon cumpla cincuenta años.

“Mientras él mira en los ojos de las mujeres/ Que se han dejado ir,/ Mientras suspiran y gimen/ De pura alegría,/ Él se lamenta por el chico en aquella pequeña granja/ Que toma a un labrador color avena/ Entre sus brazos,/ Que sabe que todo lo que existe es el arrebato”, escribe en Salvado (1980), poema donde vemos el tránsito de un joven que se convierte en adulto.

La poesía de Muldoon es narrativa y transparente. Se lee fácil, pero para poder ir más allá invita a la relectura. Es en la segunda vista cuando cumplirá su verdadero efecto, cuando cala y nos obliga a bajar la guardia. No queda más que reconocer que el poeta nos ha acomodado un gancho de aquellos que paralizan y adormecen.

Paul Muldoon. Almuerzo con Pancho Villa. Poemas escogidos 1968-1998. Valparaíso. Traducción Gustavo Osorio de Ita. 71 pp.

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