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Las abejas también entienden el ritmo: descubren su capacidad para reconocer patrones

Un estudio publicado en ´Science´ revela que las abejas también pueden identificar y aprender secuencias rítmicas, lo que sugiere que esta habilidad podría no ser exclusiva de los humanos.

  • Redacción AN / MDS
12 Apr, 2026 01:27
Las abejas también entienden el ritmo: descubren su capacidad para reconocer patrones
Foto: Abejas en su panal. Imagen: Unsplash

Por Julio García G. / Periodista de Ciencia

No solamente buscar patrones en la naturaleza, sino comprenderlos, es una de las características de los humanos.  

Un patrón puede definirse como un elemento o un conjunto de ellos, que se repite. 

Por ejemplo, en arquitectura, en ocasiones podemos observar ciertos objetos, como columnas o fachadas, que están construidas bajo las mismas reglas y los mismos principios; esta repetición hace que, a veces, sean estéticamente bellos a la vista y que nos gusten. 

Pero, cuando nos desagradan, quizá se deba a que no hemos encontrado esos ritmos y esas repeticiones que tanto caracterizan a algunas construcciones y, por supuesto, también a la música, a la pintura, etc. 

Por lo tanto, a los seres humanos nos gusta encontrar patrones en todas partes y, al parecer, es algo innato. 

Patrones geométricos en un edificio. Imagen: Unsplash. 

Pero ¿somos la única especie que ve patrones y que es capaz de interpretarlos?

Tradicionalmente se ha pensado que un cerebro grande y poderoso como el nuestro sería el único capaz de distinguirlos. Sin embargo, de acuerdo con un estudio publicado recientemente en la revista Science, las abejas también son capaces de ver e interpretar patrones.  

En el caso de estas, pueden seguir los ritmos –al igual que lo hacemos nosotros– cuando tarareamos o bailamos. De hecho, al ritmo se le considera un tipo de patrón porque en él también existe repetición. 

Para explorar este fenómeno, un equipo de la Universidad Macquarie de Sydney, Australia, trabajó con abejas y abejorros. Estos insectos son relativamente fáciles de entrenar para recolectar su néctar. 

Así, a cada uno de los abejorros se le puso una etiqueta. Posteriormente fueron entrenados para que buscaran alimento en flores artificiales con luces tipo LED, las cuales fueron controladas por los investigadores. 

Por un lado, un patrón de luz intermitente ofrecía néctar, mientras que las flores con otro patrón no. 

Lo curioso es que la única forma en que las abejas podían distinguir los patrones era a partir de su estructura rítmica. De esta manera, pudieron ser entrenadas para que prefirieran un patrón rítmico de destellos sobre otro, de tal manera que a veces elegían punto-raya-punto-raya (repetido) frente a punto-punto-raya-raya (también repetido). 

Un abejorro. Imagen: Unsplash.

Luego del entrenamiento se les puso otra prueba: flores que emitían destellos, pero no ofrecían azúcar. 

Fue así como los científicos observaron que las abejas preferían visitar la flor que emitía el ritmo que había sido recompensado con azúcar durante el entrenamiento. 

Esto demostró que podían aprender a reconocer un ritmo vinculado a una recompensa. 

De acuerdo con uno de los autores del trabajo, Andrew Barron, “sin ningún entrenamiento adicional, pudimos demostrar que las abejas reconocían el ritmo aprendido independientemente de si se reproducía más rápido o más lento. 

Y añade: “esto demuestra que las abejas habían aprendido un ritmo independientemente del tempo [de si iba más rápido o más lento], por lo que esta es la primera evidencia de que habían aprendido un ritmo flexible”. 

Curiosamente, las abejas son sordas a las frecuencias que los seres humanos podemos escuchar, pero son muy sensibles a las vibraciones y a otro tipo de frecuencias. 

Por esta razón, los científicos también las entrenaron, pero ahora con un suelo que vibraba. 

Haciendo que el suelo vibrase, lograron que aprendieran (por ejemplo, punto-punto-raya) que la recompensa de azúcar se encontraba en el brazo izquierdo del laberinto, mientras que otro ritmo (por ejemplo, punto-raya-punto-raya) indicaba que la recompensa de azúcar estaba en el brazo derecho. 

Mediante estos experimentos, los investigadores se han dado cuenta que las abejas y abejorros entrenados pueden reconocer un ritmo independientemente de cómo se desarrolla. 

Los patrones rítmicos también suelen encontrarse en la música. Imagen generada por IA. 

En otras palabras, las abejas poseen un sentido abstracto del ritmo y, por tanto, son capaces, al igual que los seres humanos, y quizá otras especies, de encontrar e interpretar patrones en la naturaleza.

Evidentemente, en los seres humanos la habilidad de interpretar patrones es más compleja ya que no solamente somos capaces de interpretarlos, sino también de crearlos a través de la escritura, la pintura, las matemáticas, la música y todo aquello que hemos construido a lo largo de nuestra historia en el planeta. 

En nuestro caso, con el fin de darle sentido al mundo que nos rodea. En el caso de las abejas y abejorros, el reconocimiento de patrones quizá sea una manera de sobrevivir y de adaptarse a un mundo que de por sí ya tiene una estructura preestablecida y que funciona bajo leyes y principios inmutables. 

Esto nos lleva a preguntarnos: ¿somos la única especie capaz de darle sentido a la realidad? ¿Está la realidad ya construida y nosotros y otras especies solamente la interpretamos? O bien: ¿Nosotros, junto con otras especies, construimos parte de la realidad que nos rodea mientras que la otra parte ya está ahí y nosotros simplemente la vamos descubriendo

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