Barbosa, de opositor a Lopezobradorista
Hasta 2018, los desencuentros entre ambos políticos habían sido enmarcados por la crisis interna del PRD y los discursos de renovación
- Redacción AN/ SBH

Por Karina Cancino.
¡Respetar a las instituciones no es su fuerte!”, exclamaba el 10 de septiembre de 2014 mientras se retiraba del Senado el líder de esta Cámara, Miguel Barbosa Huerta, entonces del PRD, respecto a Andrés Manuel López Obrador, quien acudió a ese recinto como líder de Morena, para exigir, con más de 2 millones de firmas ciudadanas, una consulta popular sobre la reforma energética que se proponía entonces.
Barbosa expresaba su molestia por el desaire del excandidato presidencial quien ignoró su investidura.
Es una grosería, es una grosería, sin duda que es una grosería. La cortesía entre las personas, entre los políticos debe de ser un valor en este tiempo. Yo sí conmino a todos quienes hacemos política en el país actuemos con cortesía a las instituciones, se vino a hacer una grosería al Senado de la República.
Como antecedente, la línea interna ADN, a la que pertenecía Barbosa en ese momento, representaba oposición a Andrés Manuel López Obrador, quien había sido su abanderado a la Presidencia de la República en dos ocasiones, pero lo señalaban como el responsable de las rupturas internas.
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López Obrador -líder del sol Azteca entre 1996 y 1999- en la elección interna del 2008 buscaba mantener el poder de ese partido, respaldando a Alejandro Encinas -Izquierda Unida- contra Jesús Ortega -impulsado por Nueva Izquierda y Alternativa Democrática Nacional-, quien ganó la presidencia partido en un desaseado proceso, partir de una determinación del TEPJF.
A partir de ese momento las confrontaciones con López Obrador fueron constantes, aunque reconocían que era un activo político muy importante, y que les representaba posición política, tanto, que en 2012 lograron el liderazgo de las Cámaras de Senadores y de Diputados, por primera vez para la izquierda.
Pero tras el reconocimiento de Morena como partido político el 20 de noviembre de 2012, líderes perredistas como Barbosa cuestionaron a AMLO.
Incluso hubo provocaciones con miras a alianzas en las elecciones federales de 2015, de las que López Obrador había dicho que con el PRD no tendría alianza por la posible coalición que planteaban con el Partido Acción Nacional (PAN).
Además, un hecho significativo que marcó el alejamiento de López Obrador, fue la firma del Pacto por México, el 2 de diciembre de 2012, en el que participó el PRI, el PAN y el PRD de la mano de Jesús Zambrano; para las elecciones del 2015, Morena inició su aventura en solitario.
Incluso, el 9 de junio de 2015, dos días después de las elecciones federales intermedias, previendo ya las presidenciales del 2018, Barbosa, como líder del Senado, calificó de “soberbio” a López Obrador, para desestimar su fuerza.
La soberbia… la soberbia de Andrés Manuel López Obrador parece infinita, repito (…) Morena no es un partido nuevo, cómo lo va a ser con rostros como el de Andrés Manuel López Obrador. ¿Cómo va a ser un partido nuevo?
Es parte de un partido, el PRD compitió dividido, un poco más de la mitad se quedó en el PRD y sus gobiernos; menos de la mitad se fue del lado de Morena.
Barbosa incluso se burló de la posición de AMLO de ir en alianzas, y recordó que su fuerza solamente era en la Ciudad de México.
Que no nos diga Andrés Manuel que quiere una alianza solo con la sociedad y ni a la esquina con el PRD, las coaliciones exitosas solo son con la sociedad.
Nadie le va a rogar a AMLO con esa soberbia. El PRD nunca será cabús de nadie. Recordamos a AMLO que una elección nacional por la presidencia de la República no solo se gana en la Ciudad de México, sino en todo el país.
Los discursos cambiaron después del 2018 cuando López Obrador llegó a la Presidencia de la República con 30 millones 113 mil 483 votos, en una alianza entre PT, PES y Morena (Juntos Haremos Historia), y que lo ha mantenido en los más altos porcentajes de aceptación que se avizora, mantendrá rumbo al 2024 con cualquiera de sus “corcholatas”.
Este efecto, que colocó en el poder a varios de sus otrora detractores, tocó a Miguel Barbosa, quién se sumó a Morena en el 2017; fue candidato respaldado por López Obrador, ganó y fue gobernador de Puebla desde el 1 de agosto de 2019 hasta este 13 de diciembre del 2022, cuando falleció.
Pero antes, con todas las defensas que pudo tener en los últimos años hacia los detractores del Presidente de México, mostró su abierta empatía y encabezó, el 4 de diciembre pasado, en silla de ruedas, la marcha que organizó a favor del líder moral de la Cuarta Transformación.
Incluso, el 27 de noviembre volvió a arroparse con todas y todos los políticos que conoció desde que salía el sol Azteca, hasta que se cerraron sus ojos.

