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“Inventario de la materia blanca”, una aproximación al Alzheimer desde la poesía

Con este poemario, el escritor Luis Fernando Medina obtuvo el Premio de Poesía Joven Vaso Roto.

  • Redacción AN / HG
14 Oct, 2026 11:04
“Inventario de la materia blanca”, una aproximación al Alzheimer desde la poesía

Por Héctor González

“La poesía es la expresión de lo íntimo y en este sentido, me permite tener otras perspectivas”, explica Luis Fernando Medina (Ciudad de México, 2004). Psicólogo y poeta, el escritor publica Inventario de la materia blanca, obra por la que obtuvo el Premio Poesía Joven Vaso Roto y que presentó en el marco de la Feria Internacional del Libro de Monterrey.

A lo largo del poemario el autor nos adentra en la forma en que se transforma una relación padre-hijo, cuando uno de ellos padece Alzheimer. “No quería romantizarlo sino entenderlo, para conseguirlo me propuse desarrollar tres conceptos: memoria, identidad y pérdida”, advierte Medina en entrevista.

¿Qué te lleva a escribir Inventario de la materia blanca?

Fue un proceso largo, me tomó año y medio. La premisa es el Alzheimer, pero a partir de ahí abarcar otras cosas. No quería romantizarlo sino entenderlo, para conseguirlo me propuse desarrollar tres conceptos: memoria, identidad y pérdida. Soy estudiante de psicología y he estado en contacto con personas con demencia y Alzheimer, esto es lo que me ha llevado a escribir sobre este tema y sobre cómo cambia la relación entre los pacientes y su círculo más cercano durante el proceso de pérdida de la memoria. Me interesaba explorar cómo se modifican las relaciones familiares.

¿Qué te aportó la psicología al momento de hablar de esto desde la poesía?

Intenté hacer una escritura híbrida que se sostuviera entre lo poético-lírico, el aspecto clínico y el de la contaduría. En el primer acto racionalicé a la enfermedad a partir de tomografías, notas de evolución y cuadros hospitalarios, pero desde una manera lírica. En el hospital he percibido que una persona es un diagnóstico, pero si nos vamos a la inmersión, lo que para el médico es un deterioro cognitivo, para un hijo se observar cómo su padre deja de apreciar cosas muy básicas como tomar una taza de café. Observar esto me da otro tipo de comprensión.

¿Qué le aporta la poesía a tu trabajo como psicólogo?

Durante este proceso me he preguntado mucho, ¿en qué punto soy psicólogo y en qué punto poeta? Creo que se han cruzado, pero sin llegar al punto de que la poesía me ayude a hacer un psicodiagnóstico. La poesía es la expresión de lo íntimo y en este sentido, me permite tener otras perspectivas. Es decir, el tema es el Alzheimer, pero qué hay en él, dónde queda la identidad de la persona cuando se pierde la memoria. Intento dialogar con esto desde la poesía y desde el amor filial. El hijo es una especie de guardián a partir de la pauta de que antes era el cuidado y ahora es el cuidador del padre.

Pero incluso te colocas en el papel del padre, hay poemas escritos desde su perspectiva. ¿Cómo trabajaste esta parte?

Ese fue mi mayor reto. No quería crear una idea falsa del Alzheimer y para esto me ayudó retomar un caso que tuve. Era una persona con mucho gusto por el arte, pero a quien le quedaba poco tiempo de vida. Por un lado, quería estar y disfrutar de su familia, pero la enfermedad es impredecible y un día el paciente puede estar normal y al siguiente no reconocerte o tener un brote de violencia. En un poema hablo de cómo el padre le lanza un llavero de bronce al hijo, abordar estos aspectos me permite entender al enfermo sin emitir juicio alguno.

¿Qué poetas tuviste en la órbita al escribir Inventario de la materia blanca?

Uno fue José Emilio Pacheco, me gusta su dinámica para comprender el recuerdo y el olvido. Me encanta también capacidad contemplativa de Jaime Sabines. Me inspiré mucho en Anne Carson para una elaboración más compleja de la combinación de narratoria y ensayo. Disfruté mucho contar evaluaciones neuropsicológicas desde la poética.

¿Tras la escritura del libro cambió en algo tu forma de entender el Alzheimer o la enfermedad?

Sí, me ayudó mucho para no ver a las personas como un mero diagnóstico. Me puso a pensar en su identidad, memoria y en sus relaciones. La poesía nos ayuda a conocer cómo se constituye el ser humano, no solo en lo físico, sino también en cuestiones más abstractas a las que sólo por medio de la lírica se puede llegar.

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