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Gabinete: rudos contra técnicos | Artículo de David Ordaz

Ojalá que esta primera señal de ruptura o independencia se mantenga en los próximos nombramientos del gabinete y se evidencia el alejamiento del 'obradorismo' tradicional.

  • David Ordaz
21 Jun, 2024 09:09
Gabinete: rudos contra técnicos | Artículo de David Ordaz
Foto: Cuartoscuro

Por David Ordaz

Hace unos días, en este mismo espacio escribíamos sobre la reforma judicial y señalamos que “tarde o temprano, Sheinbaum tendrá que marcar una línea con Andrés Manuel López Obrador y mostrar que ella será la presidenta”. Ayer comenzó a marcar esa línea.

En un esperado anuncio, la próxima presidenta de México dio a conocer a los primeros seis integrantes del gabinete, donde destacan 3 conocidos, piezas clave del actual gobierno y 3 rostros con gran experiencia técnica en sus respectivos campos.

El nombramiento de Juan Ramón de la Fuente como próximo canciller y quien recibirá la dependencia de Alicia Bárcena, que se va de enroque a la Secretaría de Medio Ambiente, es por demás reconfortante porque se colocan en cargos con probada formación y experiencia.

Julio Berdegué, un técnico especializado con mucha trayectoria, llega a la Secretaría de Agricultura, donde será clave la estrategia entre presupuestos y nuevas tecnologías para desarrollar un campo con todo el potencial de crecimiento y lograr consolidarlo.

La polémica y muy cuestionada Ernestina Godoy será la próxima Consejera Jurídica de Presidencia, un cargo prioritario que buscará quitar la sombra de los consejeros en este sexenio que se vieron envueltos en señalamientos de negocios turbios y falta de capacidad, sobre todo en las iniciativas de reforma presentadas por el Ejecutivo y que francamente no tenían ni pies ni cabeza.

Buena señal además es la de mantener (al menos por el momento) fuera de nombramientos a Arturo Zaldívar, un personaje tan turbio y corrupto como su actuar en la Suprema Corte, beneficiándose del Poder Judicial, ese que tanto quiere cambiar López Obrador.

En muchas de sus intervenciones, Sheinbaum no solo ha destacado que será la primera mujer presidenta, sino también la primera científica, lo que muestra el nivel de relevancia de este aspecto para ella. En ese marco nombró a la muy respetada Rosaura Ruiz, una mujer técnica que tendrá en sus manos reconstruir todo lo deshecho por la terrible María Elena Álvarez-Buylla y poner nuevamente en el mapa el ecosistema científico que, en los últimos seis años, más que investigar y avanzar se dedicó a cuidarse de las espaldas.

Uno de los aspectos a considerar de esta nueva Secretaría de Ciencia será la de adoptar la educación superior, una señal muy positiva ante el actual escenario de retraso derivado de la pandemia y de una educación básica terriblemente afectada por personajes para el olvido como Delfina Gómez, Leticia Ramírez y el fanático ideologizado Marx Arriaga, responsable de los peores libros de texto gratuitos en la historia de este país.

Mención aparte merece Marcelo Ebrard, que como próximo secretario de Economía, tendrá la enorme responsabilidad de hacer frente y mantener la relación con Estados Unidos (probablemente con un Donald Trump nuevamente en la Casa Blanca), la renegociación del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) y el reposicionamiento de México ante el mundo, después del notable alejamiento de este gobierno con múltiples aliados comerciales, minando la posibilidad de atraer inversiones y ejecutando políticas estúpidas como la de eliminar organismos como ProMéxico o el Consejo de Promoción Turística.

“Ya no es momento de echar culpa al pasado porque ese pasado son ellos mismos. Ya no es momento de la loca idea de que lo importante no es cargo sino el encargo o el 100% lealtad y 0% capacidad”, escribimos hace unos días. No solo parece que Sheinbaum lo sabe, sino que al fin marca la línea con Andrés Manuel López Obrador y coloca fichas de su confianza, de probada experiencia y capacidad y empieza a definir el mapa de ruta de su presidencia.

Es cierto que aún faltan muchos anuncios, varios de ellos clave como las Secretarías de Gobernación, Seguridad, Sedena, Bienestar, Educación y Salud, entre muchas otras, pero también es cierto que, si mantiene la estrategia de rudos y técnicos, encontrará un buen balance para iniciar con fuerza y marcar sus diferencias con el gobierno saliente.

Las señales de este primer anuncio son más que positivas, por un lado, Claudia Sheinbaum da una muestra de estar por encima de venganzas como lo ha hecho seis años López Obrador, deja claro que respeta la frase de campaña: “Continuidad con cambio”, pero en palabras más aterrizadas, es lo mismo pero mejorado, privilegiando además una operación cicatriz que al menos en el papel no inició mal.

Ojalá que esta primera señal de ruptura o independencia (como quieran verlo) se mantenga en los próximos nombramientos del gabinete y se evidencia el alejamiento del obradorismo tradicional tan dañino y abra puertas con grupos empresariales, científicos, ambientalistas y tantos más, afectados por un personaje vengativo y rencoroso como López Obrador.

Es el momento de Claudia Sheinbaum. Es su oportunidad y será su presidencia.