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EE.UU. y México: la triangulación de caballos para carne

La llamada SAFE Act, presentada en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, está en riesgo, lo que permitiría que miles de caballos sigan siendo enviados a México para comercializar su carne.

  • Redacción AN / SH
24 Apr, 2026 09:53
EE.UU. y México: la triangulación de caballos para carne
Foto: Igualdad Animal

Por Igualdad Animal México

Cada año, miles de caballos son exportados desde Estados Unidos a México para ser enviados a rastros y matados por su carne para mercados nacionales e internacionales. Aunque esta industria enfrenta candados que imposibilitan su operación dentro del territorio estadounidense, en la práctica ha seguido operando mediante el traslado de los animales fuera del país.

Se estima que más de 20 mil caballos cruzan anualmente la frontera con este destino. Muchos de ellos son caballos de trabajo, de carreras o espectáculos que, tras años de explotación, son vendidos y sometidos a largos trayectos que pueden durar hasta 17 horas antes de llegar a rastros mexicanos.

Investigaciones documentadas muestran que, en los rastros, algunos operadores recurren a golpes, ahorcamiento y el uso de agua en el rostro para obligar a moverse a caballos enfermos o exhaustos.

También se han registrado descargas eléctricas en animales mojados, lo cual aumenta la conductividad para provocar dolor y forzar su desplazamiento. Además, el aturdimiento no siempre resulta efectivo: en algunos casos los caballos reciben múltiples impactos en la cabeza antes de perder la consciencia, y otros son matados mientras aún están conscientes debido a fallas en el proceso de aturdimiento eléctrico.

Foto: Igualdad Animal

La ley contra la triangulación de caballos

En 2007, el Congreso de Estados Unidos retiró la financiación a los inspectores del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) encargados de supervisar los rastros de caballos. Esto impidió la comercialización de su carne dentro del país, ya que únicamente puede venderse aquella que cuenta con la aprobación del USDA.

Pero la industria encontró cómo sortear esta regulación: triangular los caballos a otros países. Para detener esta práctica, en el Congreso estadounidense se impulsó la llamada SAFE Act (Save America’s Forgotten Equines Act), una iniciativa bipartidista que busca prohibir tanto la matanza de caballos para consumo humano como su exportación a países como México y Canadá.

De aprobarse, esta legislación cerraría un vacío legal que actualmente permite a Estados Unidos trasladar la matanza de caballos a otros países, pese al rechazo mayoritario de su población.

Sin embargo, el posible avance está en riesgo: el pasado marzo la SAFE Act quedó fuera de la propuesta de la Ley Agrícola (Farm Bill), la principal vía legislativa para aprobar reformas en el sector agropecuario, impulsada por el Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes.

El proyecto actual representa un riesgo real de que la iniciativa se estanque. Organizaciones de protección animal advierten que, sin esta legislación, continuará el flujo de caballos hacia rastros en México y Canadá, por lo que han intensificado su presión sobre los legisladores estadounidenses para que la SAFE Act sea incluida en la actualización de la Ley Agrícola.

Foto: Igualdad Animal

La carne de caballo en México

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en México se matan cada año alrededor de 579 mil caballos, una cifra que no incluye a los animales matados en rastros clandestinos.

Pese a ser seres sensibles e inteligentes, y en muchos casos considerados animales de compañía, estos caballos son reducidos a mercancía dentro de la industria de la carne.

Una gran parte de los caballos enviados desde Estados Unidos proviene de otras industrias de exportación animal. Caballos de carreras que ya no son competitivos, animales utilizados en espectáculos, e incluso caballos de compañía demasiado viejos y enfermos, terminan en subastas donde son vendidos a intermediarios que los canalizan hacia la cadena de la carne.
Este comercio expone una contradicción: mientras Estados Unidos ha impedido en la práctica la matanza de caballos dentro de su territorio, permite que ocurra fuera de sus fronteras. También abre el debate sobre el papel de México en esta industria.

La carne de caballo en México

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en México se matan cada año alrededor de 579 mil caballos, una cifra que no incluye a los animales matados en rastros clandestinos.

Pese a ser seres sensibles e inteligentes, y en muchos casos considerados animales de compañía, estos caballos son reducidos a mercancía dentro de la industria de la carne.

Una gran parte de los caballos enviados desde Estados Unidos proviene de otras industrias de exportación animal. Caballos de carreras que ya no son competitivos, animales utilizados en espectáculos, e incluso caballos de compañía demasiado viejos y enfermos, terminan en subastas donde son vendidos a intermediarios que los canalizan hacia la cadena de la carne.

Este comercio expone una contradicción: mientras Estados Unidos ha impedido en la práctica la matanza de caballos dentro de su territorio, permite que ocurra fuera de sus fronteras. También abre el debate sobre el papel de México en esta industria.

Foto: Igualdad Animal

Organizaciones de protección animal han documentado que los caballos pueden viajar sin acceso suficiente a agua, alimento o descanso, lo que incrementa el riesgo de lesiones, enfermedades e incluso muerte antes de llegar a su destino.

Una vez en México, los animales ingresan a rastros donde se completa una cadena que inicia fuera del país, pero que depende de su infraestructura para concretarse. La SAFE Act representa una oportunidad para frenar este flujo de caballos y poner un alto a una industria que es capaz de utilizar vacíos legales para seguir generando ganancias a costa del sufrimiento animal.