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El arte una alternativa de expresión para jóvenes autistas

“Huillo” y Llorenz son dos jóvenes que han encontrado en la música y la pintura, territorios de comunicación y creatividad.

  • Redacción AN / HG
29 Oct, 2026 11:33
El arte una alternativa de expresión para jóvenes autistas

Por Héctor González

Según un estudio realizado por Autism Speaks en México 1 de cada 15 niños tiene algún grado de autismo, mientras que estimaciones de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, apuntan que en el país hay 400 mil niñas y niños con algún cuadro de esta condición.

En su investigación Arteterapia y Autismo. El arte en la escuela, la académica española Nieves Beatriz Ravelo Hernández, plantea que las actividades plásticas y visuales pueden ser una comunicación no verbal para estudiantes que presentan dificultades para la expresión oral o con algún Trastorno del Espectro Autista. En su trabajo, la especialista sostiene que las actividades artísticas fomentan el desarrollo de la imaginación y la creatividad lo que beneficia factores como la capacidad de juego.

Un palomazo con Coldplay

A Luis Noel Vázquez se le conoce como “Huillo”. Dentro de la comunidad del autismo se convirtió en una celebridad cuando en 2022, la banda inglesa Coldplay lo invitó a tocar con ellos la canción “Different is Ok” en uno de sus conciertos en la Ciudad de México.

La historia se remonta a 2006. Junto con su padre Luis Vázquez, “Huillo” viajó de Poza Rica a la capital del país para ver un concierto de Chris Martin y compañía. La emoción del menor diagnosticado con autismo quedó guardada en un video que se viralizó y los llevó a entablar comunicación con el equipo del grupo.

Luis, recuerda que al ver la sensibilidad de su hijo para la música decidieron meterlo a estudiar piano. “El maestro nos hizo ver que tenía oído absoluto, a partir de ahí comenzó a aprender”.

“Una vez que comenzó a estudiar música se convirtió en alguien más sociable y su forma de comunicarse cambió. Decidimos darle por ese lado y dejar las terapias tradiciones del autismo”, agrega el padre.

Para Luis que su hijo tenga oído absoluto abona mucho a su desarrollo musical. “Hay cosas que no estoy seguro de cómo puede escuchar, es impresionante la forma en que transforma una tonalidad en una canción”.

La dedicación de “Huillo” fue tal, que, en 2021, junto a su padre aprendió a componer y fue entonces cuando nació “Different is ok”. Luis reconoce que estudiar música no ha sido tan difícil porque ha tomado clases particulares, la situación se complica cuando intenta entrar a un conservatorio o a alguna escuela tradicional, “ahí no hemos podido entrar”.

Actualmente y después de mucho buscar, el joven consiguió entrar a una escuela para continuar con sus estudios de educación media superior. “Se trata de Prepa Filadelfia una escuela en línea cuya pedagogía es muy afín para estudiantes con algún grado de autismo y que le permite continuar con su formación musical”, detalla.

Cada sábado, “Huillo” toca el violín en la calle Morelos de Monterrey de 3 a 5 de la tarde. Para mantener la forma práctica al menos tres días a la semana de 9 a 11. Ocasionalmente toca para eventos oficiales, congresos relacionados con el autismo y distintos proyectos. “Creo que esta podría ser su profesión incluso cuando yo no esté, pues su talento es único y es por medio de la música como mejor se expresa”, concluye Luis.

La pintura, espacio de libertad

Llorenz es un artista visual diagnosticado con autismo nivel 3. A partir de la observación y de la imitación de su entorno cotidiano, comenzó a desarrollar su vocación artística.  “A los 18 meses de su nacimiento, notamos algo raro en su neurodesarrollo”, recuerda Karla Galván Duque, su madre y fundadora de la fundación OTEA, que busca sensibilizar en materia de inclusión para las personas con esta condición.

Con poco más de dos años de edad, el pequeño y su familia recibieron el diagnóstico, “es el más complejo de todos”, dice Karla. “Buscamos programas para enseñarle de todo, las letras, a vestirse, etc”. A los 13 años, Llorenz empezó a imitar gestos, palabras, acciones para comunicarse, “el problema es que lo hacía sin noción de aprendizaje, entonces se me ocurrió diseñar un programa en donde a través de los colores pudiéramos dibujar sin que él pudiera verme ni copiarme. Así empezó a darse cuenta de que podría crear. Usamos acrílicos y empezó a mezclar colores. Es algo que le gusta y esa fue la primera vez que vimos que realmente se podía expresar de manera no verbal”.

Mónica Martínez es directora de la agencia Banana Contemporary y representante de Llorenz. Recuerda que fue por un conocido que llegó a la obra del artista. “En la agencia trabajamos con proyectos sociales, políticos y de salud mental. Cuando nos comentaron su caso viajamos a Guadalajara y nos impresionó su trabajo. Al principio pensamos que había tomado un curso para combinar los colores, pero sus padres nos dijeron todo lo había creado él”.

Agrega que sus pinturas de inmediato la remitieron a Pollock y al expresionismo abstracto, “en su obra hay mucho color y abstraccionismo. Identificamos tres técnicas: la apacible, que son como brochazos largos; otra que es impulsiva, tipo Pollock; y otra a la que llamamos tacto, que muestra un trabajo más condensado y en capas”.

Para Mónica, el caso de Llorenz es único. “Hemos investigado y no hemos encontrado otro caso similar. Sus padres, Karla y Lorenzo trabajaron con él durante más de dos años para que aprendiera a emular y a partir de ahí él ha empezado a crear. Nunca vamos a saber qué piensa o por qué hace lo que hace, porque no es alguien oral. Sin embargo, verlo trabajar es impresionante, sabe perfectamente cuando una pieza ya está terminada porque la hace a un lado y se sigue con otra”.

Karla asegura que donde mejor ve a su hijo es cuando pinta. “Afuera tenemos que ayudarlo a controlarse, a no gritar en el cine o a estar sentado en el avión, requiere mucha atención. Sin embargo, mientras hace arte puede gritar, sonreír, gesticular, es cien por ciento libre, es realmente él”.

Más que de una disciplina sus obras nacen de las ganas y el impulso. “Puede estar pintando todo un día, pero de pronto decide no hacerlo y no hay manera de convencerlo”, comenta Karla. La obra de Llorenz se ha expuesto en México, Europa y Estados Unidos, “cuando un galerista o artista conoce su historia de inmediato quieren colaborar con él para entender su proceso”.

Recientemente colaboró con la diseñadora de modas Ximena Corcuera para una exposición y una pasarela en la Fashion Week de París. “El trabajo de Llorenz te lleva a preguntarte ¿qué es el arte?, ¿qué es ser artista?, o ¿para qué hacemos lo que hacemos? Su obra nos saca del academicismo y nos traslada a cuestiones universales. Da igual si es en Estados Unidos o México, la gente quiere hablar su idioma”, reconoce Mónica Martínez.

Para Karla Olvera, así como es importante la sensibilidad y la empatía respecto a los jóvenes autistas, es necesario mirar hacia las familias. “Los papás estamos muy olvidados, de ahí nació mi interés por crear una comunidad y ayudar a los padres a aceptar y manejar una situación como esta”.

Además, advierte que falta pensar en cuando los menores y jóvenes con esta condición se convierten en adultos. “Tienen dificultades para encontrar trabajo, la universidad no es una opción y no hay más terapias. De ahí viene también mí interés por crear la fundación OTEA. Hoy tenemos chicos que están retomando su educación o que están empezando descubrir qué es lo que les gusta para emprender, ya sea por medio de algún tipo de arte o de cualquier otra actividad que les permita desarrollarse y expresarse”, concluye.

 

 

 

 

 

 

 

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