Distopía Morena | Texto por Héctor Tajonar
La distopía Morena ha logrado acumular todo el poder y pretende permanecer en él por tiempo indefinido. Su meta es perdurar. La fórmula es radicalizar la regresión autoritaria.
- Héctor Tajonar

Por Héctor Tajonar.
El cambio de régimen gestado por López Obrador a partir de su triunfo electoral en 2018 culminó en una narco autocracia militarizada, corrompida hasta la médula, que la copresidenta en funciones se ha propuesto consolidar.
La demolición de la institucionalidad democrática es un hecho consumado, sólo falta reforzarla. Lo destruido, destruido está.
La distopía Morena ha logrado acumular todo el poder y pretende permanecer en él por tiempo indefinido. Su meta es perdurar. La fórmula es radicalizar la regresión autoritaria.
La división de poderes establecida en el artículo 49 constitucional quedó reducida a precepto decorativo. La mayoría calificada en las dos cámaras del Congreso se impuso mediante artimañas mafiosas. El Poder Judicial pudo desmantelarse tras la reforma de septiembre de 2024 que sustituyó la carrera judicial por la elección de ministros, magistrados y jueces, eliminó la Judicatura Federal y creó un Tribunal de Disciplina Judicial. El Legislativo y el Judicial quedaron sometidos al Ejecutivo.
La Fiscalía General de la República, constitucionalmente autónoma, ha estado subordinada a la Presidencia desde 2018 a la fecha. En consecuencia, la procuración e impartición de justicia se dirige desde Palacio Nacional. La politización de la justicia permite al Ejecutivo determinar a quien se procesa y sanciona, y quien queda impune. El Estado de derecho ha colapsado.
Los pilares de la democracia electoral también se han derrumbado. Tanto el Instituto Nacional Electoral (INE) como el Tribunal Electoral (TEPJF) están cooptados por Morena. Se ha vulnerado la autonomía constitucional, la credibilidad y la legitimidad de ambas instituciones. Por tanto, no están dadas la condiciones para que haya elecciones libres, limpias y equitativas. El involucramiento del crimen organizado en los procesos comiciales agrava aun más el problema. La integridad electoral está cancelada.
La supresión de siete organismos autónomos (Inai, Coneval, Cofece, IFT, Mejoredu, CRE, CNH)*, que cumplían funciones indispensables y representaban un contrapeso al poder presidencial, confirma el carácter autoritario y distópico del maximato obradoriano. A ello habría que agregar el sometimiento de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) al mandatario en turno.
Ante esta realidad, la declaración de la presidenta Claudia Sheinbaum de que México es “el país más democrático del mundo”, no sólo resulta evidentemente falsa sino, con todo respeto, aberrante. Implica una burda corrupción del lenguaje, además de un extravío ético.
La llamada cuarta transformación, mito fundacional del sistema político ideado por el demagogo macuspano, está sustentada en una estrategia de comunicación que ha logrado engatusar a amplios sectores de una sociedad tan decepcionada y ávida de cambio, como manipulable. Muchos de ellos son beneficiarios y víctimas del clientelismo.
La narrativa falaz de la 4T se ha impuesto como verdad única e incontrovertible mediante una hegemonía comunicacional ejercida a rajatabla. A imagen y semejanza de su fundador, el gobierno de Morena es embaucador e impostor. Vive en y de la mentira. Y ahora pretende imponer la censura enmascarada como defensa de las audiencias.
La simulación es el corazón del régimen morenista. Ofrecieron abatir la corrupción y la elevaron a niveles sin precedente. Aseguran no mentir y su retórica está sustentada en el engaño. Se comprometieron a no traicionar al pueblo, pero se han traicionado a sí mismos y, por supuesto, a la nación.
Por ello, poco a poco, la retórica demagógica que sostiene a la 4T se desmorona en su mendacidad, mientras la unidad de Morena se cuartea y trasluce ruptura.
El autoritarismo como espectáculo
La radicalización del autoritarismo cuatroteísta se ha convertido en un espectáculo que va de lo trágico a lo ridículo y de lo ominoso a lo grotesco. Todo bajo el manto del cinismo y la impunidad.
El autoritarismo como espectáculo tiene como director de escena al líder de la pudrición morenista; la mandataria protagoniza un rol impuesto y asumido con gran esfuerzo (¿resignado o cómplice?). Triste papel.
Sin pudor alguno, todos los días se exhibe la degradación de un gobierno-movimiento decidido a ocultar las evidencias de su colusión con el crimen organizado y a defender la impunidad del jefe máximo de la narco política y la macro criminalidad, así como la de su círculo más cercano: Rubén Rocha Moya, Adán Augusto López, Andrés Manuel, Gonzalo Alfonso y José Ramón López Beltrán; el almirante Rafael Ojeda Durán y el general Audomaro Martínez Zepeda, entre muchos otros presuntos responsables de complicidad con la criminalidad organizada. Todos ellos están en la mira del gobierno estadounidense por considerarlos una amenaza contra la seguridad nacional de su país.
La presión ascendente del gobierno de Trump contra la narco política mexicana debe tener temblando a más de uno de los capos mayores. Es tal el pánico en Palenque que logra percibirse desde el búnker La Chingada; además, a diario somos testigos del nerviosismo mañanero en Palacio Nacional.
Ante la imposibilidad de tapar el sol con un dedo, es probable que la tensión entre los habitantes de ambos recintos del poder vaya en aumento. No obstante, la impunidad de la oligarquía morenista se mantiene incólume; es la prioridad suprema de la 4T.
La presidenta Sheinbaum se ha plegado a ese mandato, en detrimento de la responsabilidad y dignidad del cargo que ostenta. Por acción u omisión, se ha convertido en cómplice de los delitos de encubrimiento y obstrucción de la justicia.
La operación tapadera está a cargo de los genios de la comunicación palaciega, quienes recurren a todas las artimañas que se les ocurren para controlar la agenda informativa. Imponen lo que se dice y, sobre todo, lo que no se dice. Son expertos en fabricar cortinas de humo e inventar distractores, así como en calumniar, desprestigiar e intimidar a periodistas críticos del régimen.
Sus malas artes del ocultamiento casi siempre son descaradas, ridículas e inverosímiles. Ofenden la inteligencia ciudadana, afectan gravemente el prestigio de la doctora Sheinbaum y erosionan su investidura. La impunidad declarativa tiene un alto costo.
Para que no se hable de la podredumbre morenista, se acusa de traición a la patria a la gobernadora de Chihuahua, del PAN; mientras se defiende a la gobernadora de Baja California, protegida de AMLO.
En el caso del huachicol fiscal se ha exonerado a priori al secretario de Marina del capo mayor, a pesar de que dos de sus sobrinos y subalternos están detenidos, y de que le oímos sugerir que “ai’ quedara” el asunto, en una grabación reproducida en Aristegui Noticias, No lo han citado a declarar, ni se investiga su probable implicación en la mega defraudación criminal ocurrida en el sector que él comandaba.
Para reforzar el encubrimiento del almirante intocable, que ha sido borrado de la escena informativa oficial, se detuvo al ex gobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, quien fue ingresado en un penal de alta seguridad en condiciones violatorias del debido proceso y los derechos humanos del inculpado. ¿Se trata de un preso político o sólo del uso faccioso de la justicia?
En materia de barbarie criminal, México ocupa uno de los primeros lugares en el mundo: 135 mil personas desaparecidas, más de 72 cadáveres sin identificar, más de 5 mil 600 fosas clandestinas y una impunidad del 98%. El gobierno ha rechazado el informe y la ayuda del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU.
El legado político de la 4T resultó ser una antiutopía, lo contrario de lo que prometió su inventor y dueño. Por las malas, la distopía Morena logró acaparar todo el poder y quiere perdurar. Es preciso evitarlo.
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* Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI)
Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval)
Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece)
Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT)
Comisión Nacional de Mejora Continua de la Educación (Mejoradu)
Comisión Reguladora de Energía (CRE)
Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH)







